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Germán LopezariasCrítico de arte

Botí y su hijo con Laura, nieta de su maestro Daniel Vázquez Díaz, en la exposición que celebró en el Museo de la Ciudad, Madrid, 1993

Rafael Botí tiene la costumbre de ir al Retiro a pintar cuando el tiempo lo consiente. Una mañana, el pintor había instalado su caballete y estaba dando las primeras pinceladas. De pronto se colocó junto a él un niño de corta edad que llevaba un palo en la mano. De momento el niño estuvo un rato observando. y después, de buenas a primeras y sin explicar nada, se lio a dar golpes con el palo a Rafael Botí. La madre del niño, que vio la maniobra, fue enseguida a llevarse la criatura y a pedir perdón al pintor con estas palabras: —este chiquillo es un trasto. Usted perdone. No sé qué hacer con él…— Rafael Botí respondió: está claro señora; dedíquelo a crítico de arte…

 

Germán Lopezarias
“Informaciones”, 1952

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